Este podía ser el
titulo del pregón
de Semana Santa de Albox pronunciado por don Luis Pérez Granados, abogado y
cofrade, cuando pregonó la Pasión del Señor y mostró sus vivencias cofrades.
Empezó recordando a su padre a quien agradeció la fe y devoción que le transmitió a la Imagen de Jesús Nazareno, de la
que confiesa: “Su cara emociona, llenando de penas y sufrimientos los
recodos del alma, con los suspiros de los anderos, orgullosos de sentir al
actor principal de la Semana Santa”.
En su pieza oratoria el pregonero da suelta a sus sentimientos;
inicia el itinerario de la Pasión el Viernes de Dolores con la imagen de “Nuestra
Señora de los Dolores cuya ternura y belleza trasmite algo que solo Ella y su
Hijo saben, porque estaba escrito antes”. Sigue el Sábado de Pasión: “La
Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Pasión representa el momento en que
Jesús es prendido en el Huerto de los Olivos, donde se inicia el calvario para
la condena de Jesús a morir en la Cruz”, y el “Domingo de Ramos, tras la
bendición de las Palmas, -una tradición ancestral-, Nuestro Padre Jesús de la
Victoria, recorre el Barrio de San Francisco. Los cristianos conmemoramos la
entrada de Jesús en Jerusalén”.
En plena Semana Santa el pregonero proclama: “El
Martes Santo la Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno sale con túnica blanca
cargado por hombres y mujeres, entre ellos mi esposa. Es un Nazareno solitario,
con una mirada dulce y piadosa que se pierde en el infinito, pero al mismo
tiempo cargado de una gran expresividad”.
Pasa el miércoles
Santo, el orador se adentra en los días Santos de la Semana Mayor y aflora su fe:
“El Jueves Santo se conmemora la Eucaristía en la Ultima Cena y el lavatorio
de los pies realizado por Jesús. También rememora la agonía y oración de Jesús
en el huerto de los olivos, la traición de Judas y el prendimiento”, y “El
Viernes Santo es el día que Cristo encomienda a Juan el Evangelista, a su
Madre”. Había dicho: “No soy de pregones largos”, y con dos frases resume
el Gran Misterio. En la noche del “Jueves Santo tiene su salida el paso
"Negro", con sus tres imágenes. Nuestra Señora de los Dolores lleva
el sufrimiento gravado en su cara, porque sabe lo que va a ocurrir”.
El día grande de la Semana Santa es el Viernes Santo.
“Por la mañana las bandas de tambores y cornetas esperan en el Barrio de San
Francisco la salida de la Cofradía de San Juan Evangelista. Era Juan el
Evangelista el discípulo a quien Jesús amaba y el que estaba cerca de Él en la
última Cena. En la calle Ancha pasea con una cadencia especial de la música,
con un ritmo singular camino de la Iglesia de la Concepción”.
“En la tarde del Viernes Santo la Plaza del Pueblo
se llena de feligreses para ver a Nuestra Señora de las Angustias que sostiene
la cabeza de su Hijo bajado de la Cruz y entregado muerto. Nuestra Señora de
las Angustias no solo está dotada de esa ternura que muestra la Virgen con
Jesús, sino de una fuerza que trasmite lo que representa: el dolor de una madre
llorando por su hijo".
“Ya por la noche llega el momento más trascendental
de la Semana Santa de Albox, al menos para quien les habla. La Plaza del Pueblo
se encuentra abarrotada cuando sale la Imagen más representativa del paso
"Morao", Nuestro Padre Jesús Nazareno, el Señor de Albox portado por
sesenta anderos. Para mí la Semana Santa culmina con la salida del Nazareno y
su Cruz a cuestas. Nos acompaña el sonido de partituras escritas con silencios
y pausas”. “Se hace noche cerrada. La pena se convierte en llanto, llanto que
refleja la imagen de María Santísima de la Redención, porque está de duelo al
perder a lo que más quiere una madre, a su Hijo. “La Virgen de los
"Moraos" está impregnada por un color especial. En su recorrido es la
luz en el camino que te agarra con fuerza cuando todo se llena de tristeza, por
lo que viene a continuación”.
“Como manda la tradición, a las diez de la noche,
tiene su salida el Santo Sepulcro del Señor. El Entierro es la imagen a la que
a todos los albojenses nos une de una forma especial, porque ha sido la que
siempre ha procesionado en nuestro pueblo. De niño la acompañé tocando el
clarinete. Por eso esta imagen es la que ha representado la devoción de un
pueblo, la devoción de Albox”.
“En la madrugada del Sábado Santo iremos al
encuentro de la Soledad, la Virgen Dolorosa que pasea su pena por las calles
del Barrio de San Francisco. La procesión se lleva en silencio, sin banda de
música, solo con el sonido del redoble de un tambor”.
El pregonero se resiste a pasar página: “Fue
Jesús, el Nazareno, Dios convertido en hombre como dijo Pedro "Es Cristo,
el Hijo del Dios viviente". Fue vilipendiado, golpeado y vejado. Pasó
hambre, sed y frío, y como un hombre fue crucificado. No tuvo un juicio ni una
sentencia justos al ser condenado, no por lo que había dicho, sino por lo que
dijo a Pilato al preguntarle "Eres tú el rey de los judíos", que
Jesús contestó: "Tú lo dices". Pilato sabía que era inocente; se lavó
las manos y ejecutó la sentencia que dictó el pueblo, diciendo: "Inocente
soy de la sangre de este justo; allá vosotros". Respondiendo el pueblo:
"Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. Es el Nazareno una
imagen que sobrecoge; preside el Sagrario del templo. Cuando lo tengo de frente
no puedo por más que pedirle su bendición, como hacía mi padre. Y eso os digo:
cuando lo tengáis de frente pedirle su bendición, para que me ayude y os ayude,
para que nos proteja a todos los albojenses, y para que aprendamos de su valor,
ya que siendo Dios como era, bebió el cáliz del dolor, para darnos el amor y el
perdón a los hombres en la tierra”.
Don Luis Pérez retorna a los años de su niñez: “Todavía
tengo en mi mente cuando salía la procesión del Entierro de Cristo, antes de 1979,
y cómo los albojenses, cada Viernes Santo, a partir de las diez de la noche, lo
acompañábamos con velas encendidas”. “Entonces solo había cuatro actos
importantes: La bendición de las Palmas del Domingo de Ramos, los Santos
Oficios del Jueves y Viernes Santo, el Vía Crucis y la procesión del Entierro
de Cristo. El Viernes Santo los niños no podíamos correr, ni gritar, ni hablar
alto. Las campanas no tocaban para los Santos Oficios, sino que los monaguillos
salíamos por las calles con una carraca, anunciándolos a viva voz”
El año 1979 fue muy importante para él. Su tío Ángel
habló con Víctor Jiménez para que llevara al Nazareno y así empezó su vida como
cofrade y andero del Nazareno, y aún sigue activo. Hizo una mención especial de
su primer Mayordomo, Pepe García Martínez, del que guarda un entrañable recuerdo,
y añade como punto final.
“Puedo decir con satisfacción el que mi hijo,
también sea andero del Nazareno. No es mérito de quien les habla. Es más mérito
de mi esposa, porque ella vive más que yo, si cabe, la Semana Santa, y ha sido
artífice de que la tradición no se pierda en nuestra casa, inculcando a nuestro
hijo el sentimiento de pertenecer, primero, a la religión católica, y segundo,
de participar en la Semana Santa”.
“Solo me queda deciros, que las calles os esperan en
los próximos días de Semana Santa, y nada de lo que nuestras imágenes representan
tendría sentido sin vuestra presencia y participación. Salir y acompañar a
todas las imágenes, porque es nuestra cultura, nuestra tradición y nuestra
religión”. ¡Muchas Gracias!
Nota.
El pregón fue pronunciado el 19 de marzo de 2022 en la Iglesia de Santa María
de Albox.