Según el informe de la Fundación SM los jóvenes religiosos pasan del 31% en el 2020 al 45% en el 2025
|
Hay sed de Dios. Al menos es lo que parece revelar el estudio de SM sobre el sentimiento religioso de los jóvenes. Un 45% de ellos se consideraron creyentes en el 2025 frente al 31,6% de sólo cinco años antes, en el 2020. El 38,4% consideran la religión como importante o muy importante en su vida. |
|||||
|
No es una anécdota, ni un fallo estadístico; es una tendencia clara y firme. Y no sólo española, aunque sí más urbana que rural y más propia de clase media. |
|||||
|
¿Qué está pasando? Que la oferta del mundo no satisface. Ni el materialismo ni el wokismo ingenuo colman el ansia de plenitud y de eternidad del corazón humano. Los jóvenes están cansados de slogans, postureo y politiqueo. Quieren lo auténtico. Y lo encuentran en la fe. |
|||||
|
Muchos
ya no creen en la democracia. Para el 73,8% todos los políticos son iguales y
el 68% muestran su insatisfacción con la democracia. |
|||||
|
Desconfían de un sistema que promete todo y da poco, que ‘vende’ libertad y ofrece inseguridad. Un 55,8% estarían dispuestos a más mano dura. Son escépticos en feminismo, igualdad de género y pensamiento progre. El ‘wokismo’ ha reducido la libertad de expresión, de pensamiento y hasta religiosa. Rechazan los llamados derechos humanos de segunda generación que anulan ‘de facto’ a los verdaderos derechos humanos. |
|||||
|
Es un
pendulazo espectacular, sin complejos. |
|||||
|
¿Estamos ante un renacer espiritual?, ¿ante una nueva primavera de la Iglesia? No tanto. Muchos anhelan espiritualidad, pero siguen desconfiando de la Iglesia; la observan como anticuada y obsoleta. Los hay creyentes, pero no practicantes; y la mayoría son más individualistas y menos idealistas que sus padres.
|