miércoles, 3 de febrero de 2021

UNA CRUZ PARA LA PAZ

 SONETO:




Tras un enfrentamiento fratricida,

esta noble nación quedó doliente,

y una gran cruz se alzó sobre su vientre,

símbolo de un abrazo sin medida.

No importa quien la alzase, lo importante

es crecer a su sombra y avanzar

sin mirar atrás, sino adelante.

 

ÁNGEL HERNÁNDEZ EXPÓSITO

Maestro. Doctor en Ciencias de la Educación

 

viernes, 1 de enero de 2021

CORAZÓN DE PADRE

 Año dedicado a San José

El 8 de diciembre de 2020 en la Carta apostólica Patris corde (Con corazón de padre), el papa Francisco recuerda el 150 aniversario de la declaración de san José como Patrono de la Iglesia Universal. Con tan fausto motivo desde la fecha citada y hasta el 8 de diciembre de 2021 se celebra un año dedicado especialmente a él.

«Con corazón de padre: así José amó a Jesús, llamado en los cuatro Evangelios “el hijo de José”». Este el inicio de la Carta apostólica del papa Francisco.

José fue un humilde carpintero desposado con María; “hombre justo” lo llama el evangelista Mateo siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios. Viajó con María de Nazaret a Belén para ver nacer al Mesías en un pesebre; fue testigo de la adoración de los pastores y de los Reyes Magos, y tuvo la valentía de asumir la paternidad legal de Jesús, a quien dio el nombre que le reveló el ángel: “Le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.

 

Cuarenta días después del nacimiento, José, junto a María, presentó el Niño al Señor en el Templo y escuchó la profecía de Simeón. Para proteger a Jesús de Herodes, permaneció en Egipto como emigrante y de regreso a su tierra vivió en el pequeño pueblo de Nazaret, en Galilea.

 

Después de la Virgen María, ningún santo ocupa tanto espacio en el Magisterio pontificio como José, su esposo. El 8 de diciembre de 1870 el beato papa Pío IX lo declaró Patrono de la Iglesia Católica; más tarde el venerable Pío XII lo presentó como “Patrono de los trabajadores” y san Juan Pablo II como “Custodio del Redentor”.  Se le considera el “Patrono de la buena muerte”.

 

La Carta apostólica del papa Francisco lo presenta, entre otros, como Padre amado. La grandeza de san José consiste en el hecho de que fue el esposo de María y el padre de Jesús; Padre en la ternura. José vio a Jesús progresar día tras día “en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres”;  Padre trabajador. Era un carpintero que trabajaba honestamente para asegurar el sustento de su familia; Padre en la sombra. José, es la sombra del Padre celestial en la tierra: auxilia a Jesús, lo protege y no se aparta jamás de su lado para seguir sus pasos.

En la genealogía de Jesús que describe Mateo, José aparece como descendiente de la estirpe del rey David, y en el versículo 16 el evangelista afirma que “José era esposo de María, de la cual nació Jesús”. José era muy piadoso, y es probable que fuese el designio divino el que le llevó a convertirse en esposo terrenal de María. Según los apócrifos, María conocería a José por mediación de los sacerdotes del Templo que buscaban jóvenes para que contrajeran matrimonio. La unión de ambos tenía que ser concertada con los padres de José. María accedió a los esponsales por obediencia. La celebración del matrimonio constaba de dos actos: los esponsales que era un verdadero compromiso matrimonial y se celebraban en privado. Desde ese momento los esposos asumían sus derechos y obligaciones, aunque no vivían juntos hasta pasados varios meses. El segundo acto consistía en llevar a la esposa con música y fiesta a la casa del esposo. A partir de este momento empezaban a convivir bajo el mismo techo. José y María celebraron sus esponsales siguiendo la tradición judía, seguramente en Jerusalén.

Durante este año imploremos a san José la gracia de la conversión para todos con esta oración:

 

Salve, custodio del Redentor
y esposo de la Virgen María.
A ti Dios confió a su Hijo,
en ti María depositó su confianza,
contigo Cristo se forjó como hombre.

 

Oh, bienaventurado José,
muéstrate padre también a nosotros
y guíanos en el camino de la vida.
Concédenos gracia, misericordia y valentía,
y defiéndenos de todo mal. Amén.

Se puede leer la Carta apostólica Patris corde integra siguiendo este enlace: