miércoles, 26 de agosto de 2026

FELIPE Y EL ETIOPE

          El mismo día de la muerte de Esteban los apóstoles se dispersaron. Felipe marchó a predicar a una ciudad de Samaría, donde fue bien recibido. Todos decían que era la fuerza de Dios.

Mientras los apóstoles regresaban a Jerusalén, un ángel de Dios dijo a Felipe: “Ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto”. Felipe partió y se encontró con un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, que volvía de Jerusalén a donde había peregrinado.

El etíope, sentado en su carruaje, leía al profeta Isaías. El Espíritu Santo dijo a Felipe: “Acércate y camina junto a su carro”. Felipe se acercó y al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: “¿Comprendes lo que estás leyendo?”. “¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?”, le respondió y pidió a Felipe que se sentara junto a él.

El pasaje que estaba leyendo decía: "Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, no abrió la boca. En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra?" El etíope preguntó a Felipe: “¿De quién habla el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?”.

Entonces Felipe tomó la palabra y, tomando la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús. Al llegar donde había agua el etíope dijo: “Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?”. Respondió Felipe: “Si crees de todo corazón, es posible”. “Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios”, afirmó el etíope. Entonces descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó.

Al salir del agua, el Espíritu del Señor, arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero siguió gozoso su camino. Felipe siguió anunciado la Buena Noticia en las ciudades por donde pasaba, hasta que llegó a Cesárea.

Tertulia Nazoreo. Hechos 8,26-40

No hay comentarios: