viernes, 7 de agosto de 2026

ATENAS, JERUSALÉN Y ROMA

         A la pregunta “¿Quo Vadis Europa?”, el interlocutor respondió que los tres grandes pilares que sustentan Europa son la filosofía griega, la religión judeocristiana y el derecho romano, es decir Atenas, Jerusalén y Roma.

Atenas, Grecia, descubre al hombre desde la razón; Jerusalén le enseña las reglas para valorar lo bueno y lo malo; y Roma le da soluciones a las polémicas que ocasiona la convivencia.

Grecia es la cuna de nuestra civilización. Durante tres siglos Atenas revolucionó el mundo conocido y la historia de la humanidad. Así, el valor de la democracia o el cuidado de la educación son helénicos. Con Platón, el maestro Sócrates y Aristóteles, se inició la curiosidad por el saber y por la esencia del hombre y el mundo. Cuando Roma conquistó Grecia se dejó conquistar por su cultura y la proyectó a la posteridad. Según Horacio, “Grecia cautivó a su vencedor y llevó las artes hasta el Lazio”.

Jerusalén es el origen de la religión cristiana. Solo la ignorancia o la intolerancia pueden negar que el cristianismo es parte sustancial del alma de Europa. La bondad, la misericordia, la caridad, el perdón, la paz, la esperanza, el respeto y la fraternidad son valores arraigados por la tradición cristiana. El cristianismo convirtió el derecho de la libertad del ser humano en principio universal. Por otra parte, el arte, la arquitectura, la música y la literatura suman muchas referencias cristianas.

Roma de adueñó de Occidente durante 1.300 años. Desde su origen que tuvo lugar en una comunidad situada en el Lazio, a orillas del Tíber, Roma se transformó en un enorme imperio territorial. Su historia creció a un ritmo ascendente desde una villa insignificante hasta convertirse en una urbe imperial. Su grandeza, fruto la conquista, la convirtió en dueña de mayor parte del mundo.

Roma transmitió al mundo conocimientos que aún perduran. El latín –origen de nuestra lengua–, la agricultura, la ingeniería civil, la arquitectura, el calendario, su sistema numérico, las vías de comunicación, el abastecimiento de aguas, el arte de la guerra, la organización territorial, figuran en su haber, pero su mayor legado, es el Derecho con todas sus categorías jurídicas.

Resumiendo: Atenas, la Acrópolis, por el conocimiento, la argumentación y la idea del ser humano; Roma, el Capitolio, como el poder organizado y el Derecho del ciudadano, y Jerusalén, el Gólgota, por el código moral y la justicia universal, son los soportes que mantienen la civilización occidental en Europa, que tienden a desmoronarse cuando dejamos de creer en ellos.

José Giménez Soria