miércoles, 4 de marzo de 2026

MENSAJE DEL PAPA LEÓN XIV. CUARESMA 2026

Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión

Queridos hermanos y hermanas:

En la Cuaresma la Iglesia nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas. El itinerario cuaresmal es la ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y recorrer con Cristo el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

Escuchar

Me gustaría llamar la atención sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.

Dios, al revelarse a Moisés muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). El clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación y Dios involucra a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación.

Las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Nos instruyen para escuchar como Dios, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia».

Ayunar

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento es un ejercicio ascético en el camino de la conversión. Implica al cuerpo, hace evidente que tenemos “hambre”, esencial para nuestro sustento. Sirve para educarla y que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.

Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica, debe vivirse con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios».

Me gustaría invitar a una abstinencia concreta y poco apreciada, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Renunciemos a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de los ausentes que no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.  

Juntos

La Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. La Escritura subraya este aspecto. Por ejemplo, cuando en el libro de Nehemías el pueblo se reunió para escuchar la lectura del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios Ne 9,1-3).

Del mismo modo, nuestras parroquias, familias y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios y el clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real.

Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás.

Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal.

Vaticano, 5 de febrero de 2026, Santa Águeda, virgen y mártir.
Versión reducida

                                                                                                                LEÓN XIV PP

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