La cizaña es una planta de espigas que se cría en los sembrados de trigo y es venenosa. Meter cizaña es sinónimo de enemistad, odio y hostilidad.
En una de sus parábolas, Jesús relata que un hombre sembró buena semilla en su campo, pero un enemigo sembró cizaña entre el trigo y cuando creció y dio fruto, apareció la cizaña. El dueño del campo se negó a arrancarla para no dañar el trigo, porque prefirió que creciera junto al trigo hasta la siega. Así maduraría el trigo junto a la cizaña y ésta podía dar fruto. Dejó la cizaña confiando que su mal desaparecería.
Hoy día la cizaña es un vicio, una enemistad de los que ambicionan el poder. Meten cizaña, mienten y acusan al prójimo. No hay día sin discordia. El mensaje evangélico de Jesús enseña que toda persona tiene su oportunidad para dar cuenta de su vida, si es paciente y procura su conversión. Si no enmienda su actitud, si no se arrepiente y prescinde de dar buenos frutos, el día de la siega notará la ausencia de Dios.
La cizaña se extiende por todas partes. No es ajena y hace daño, pero si el trigo persevera hasta la siega, puede convertir la cizaña, y no dejarla atada en gavillas para quemarla.
Hay que atender las palabras de Jesús y vivir con una esperanza paciente
Tertulia Nazoreo
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