martes, 11 de abril de 2017

BARRABASADA Y OTROS DICHOS.


El término “barrabasada” apunta a disparate, travesura, o a significado de acción que produce gran daño o perjuicio, despropósito o desatino. Es acción propia de malhechores y se asocia a Barrabás, el preso que liberó Pilato en el juicio a Jesús de Nazaret. Esta palabra, como otras, tiene su origen en hechos relacionados con la Semana Santa, la fiesta cristiana por excelencia, que nutre el lenguaje cotidiano de términos o giros habituales de clara procedencia religiosa. Autores como el profesor de Filología Clásica de la Universidad Autónoma de Madrid Javier del Hoyo, han descubierto y editado el uso que se hace de estas palabras o expresiones, tan familiares en el vocabulario castellano.  

Los episodios que evocan la Semana Santa son un semillero de estas frases que con suma naturalidad se oyen en boca de todos. Así “Eres más falso que Judas”, nace del traidor Judas que vendió a Jesús a pesar de ser uno de los suyos. Más tarde, tras el prendimiento, el Sumo Sacerdote Caifás rasgó sus vestiduras escandalizado cuando oyó a Jesús decir que era Hijo de Dios. Rasgarse las vestiduras”, es señal de indignación o escándalo, frase que cambiada a “no hay que rasgarse las vestiduras”, significa que no se debe exagerar o dramatizar ante un hecho que no lo merece. 

Lavarse las manos. Una vez preso, llevaron a Jesús al inseguro Poncio Pilato que lo interrogó, pero temeroso del alboroto de los judíos y no queriendo asumir responsabilidades, “se lavó las manos”, dicho que ha quedado como sinónimo de salirse de los problemas para no complicarse la vida. Luego, tras la flagelación, Pilato presentó a Jesús en estado lastimoso y dijo aquello de “Ecce homo”, frase común puesta en boca de cualquier madre que le dice al hijo “Vienes hecho un Ecce homo”, cuando llega a casa herido y descalabrado.

El relato de la Pasión sigue con Jesús cargado con la cruz al que ayudó un tal Simón natural de Cirene. “Ser un cirineo” se aplica a la persona que ayuda a otra en un trabajo ingrato por encontrarse en el sitio justo y en el momento adecuado.
La frase “pasar por un calvario” o “pasar un viacrucis” se relaciona cuando se sufren adversidades y pesadumbres, y recuerda el penoso recorrido de Jesús hasta el monte donde fue crucificado. También de aquí surge la palabra “verónica” aplicada al lance del toreo por la forma que el diestro agarra el capote, similar a la de Serafia, más conocida como Verónica, la mujer que enjugó la cara de Jesús con un paño en el que quedó impreso su rostro.  

El Calvario. Llevar (o traer) por la calle de la amargura” es hacer pasar a alguien por una situación angustiosa prolongada, y se refiere a la calle por la que fue conducido Jesús con la cruz a cuestas. A la cima del Calvario acudieron la Virgen María, María la de Cleofás y María Magdalena, “las tres Marías” otro dicho con varias usanzas. De ellas, a María Magdalena, natural de Magdala, se la tiene por llorona porque se identifica –no está claro- con la que enjugó con sus lágrimas los pies de Jesús mientras comía en casa de un fariseo, y de ahí la frase “llora como una magdalena”. El “para más inri”, que tiene su origen en el titulo de la condena de Jesús, el “inri”, es otra expresión coloquial que se refiere a una burla o escarnio más allá de lo permisivo, o para resaltar la mala suerte o la desgracia que se ceba con alguien.

Otros. “Tonto de capirote”, puede deberse al nazareno que parece desorientado por la poca visión que le permite el capirote. La exclamación “¡Por los clavos de Cristo!” ha quedado como expresión de sorpresa o incredulidad, con origen en el episodio del Calvario. Estás “más alegre que unas pascuas” sale de la alegría de la Pascua de Resurrección, final de Semana Santa.

De otro pasaje de la Biblia es “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra” que dijo Jesús cuando le llevaron una mujer acusada de adulterio, y que enseña a no acusar o criticar a los demás cuando quizá los demás han hecho lo mismo.

Hoy se entiende por “año sabático” el tiempo que una persona decide dedicarlo a sus intereses personales y a su disfrute personal. Esta expresión nace del Levítico (25, 1-7). Dios bendijo el sábado, lo santificó y lo habló a Moisés en el Sinaí: “Di a los israelitas: Cuando hayáis entrado en la tierra que os voy a dar, la tierra gozará de su descanso en honor al Señor. Durante seis años sembrarás tu campo, podarás tu viña y vendimiarás sus frutos; pero el séptimo año será de completo descanso para la tierra, un año en honor del Señor: será un año de descanso absoluta para la tierra”. Ese año de descanso se conoce como año sabático.

miércoles, 22 de marzo de 2017

EMILIA FERNANDEZ, LA CANASTERA.


Entre los 115 mártires beatificados el 25 de marzo de 2017 en Aguadulce (Almería) hay una mujer, Emilia Fernández Rodríguez, conocida como “La canastera” condenada por no desvelar quien le había enseñado a rezar el rosario.
 
Nació en Tíjola (Almería) el 13 de abril de 1914 y sus padres, ambos gitanos, la llevaron a bautizar en la Iglesia local de Santa María. Siguiendo las costumbres de su raza le enseñaron a confeccionar canastos de esparto para ganarse el sustento y de ahí le vino el mote.
 
Se enamoró de otro gitano, Juan Cortés Cortés, pero no pudieron casarse hasta principios de 1938 debido a la persecución religiosa. Pronto se quedó embarazada, y para librar al marido de ir a la guerra untó sus ojos con sulfato fingiendo que era ciego. Pero detuvieron a los dos y ella, a pesar de su estado, ingresó en la prisión de mujeres de Gachas Colorás en Almería el 21 de junio de 1938. Fue juzgada y condenada a seis años de prisión el ocho de julio.
 
En la cárcel algunas presas le ayudaban y descubrió que rezaban el rosario a escondidas. Les pidió que le enseñaran a hacerlo; Dolores del Olmo fue su catequista y con ella aprendió otras oraciones como Padrenuestro, el Ave María y el Gloria. Esto fue advertido por la directora de la prisión y le prometió favorecerla si denunciaba a sus catequistas. Se negó, fue aislada en una celda y ahí empezó su martirio a pesar del embarazo.
 
Su compañera de prisión, María de los Ángeles Roda, contaba: «Recuerdo la figura de Emilia, aquella gitana de ojos negros y muy grandes, alta, con el pelo tirante y un moño en la nuca, que nos llamaba poderosamente la atención por su estado de gestación, ya que allí estaban todas muy delgadas por la falta de comida. Amable, hablaba bajito, era además muy respetuosa y religiosa».
 
En la celda dio a luz a una niña en la madrugada del 13 de enero de 1939 sin asistencia médica solo ayudada por las reclusas. A la niña la llamaron Ángeles y se sospecha que fue dada en adopción y nunca más se supo de ella. Como el estado de Emilia era de gravedad fue llevada al hospital, pero murió a causa de una infección en el parto y de bronconeumonía. Fue enterrada en una fosa común del cementerio municipal de Almería.
 
Sobre ella escribe el presbítero Gallego Fábrega: «En la mañana del día 25 de enero de 1939 acabó el martirio de la guapa gitanilla de veintitrés años, que murió abandonada y sola, pero sin denunciar a su catequista, a pesar de todas las presiones a que estuvo sometida».

“La Iglesia no considera mártir sólo a quien fue asesinado por vivir su fe, sino a quien, como Emilia, fue castigada dejándola morir”, afirmaba el delegado episcopal para las Causas de los Santos José Juan Alarcón. Emilia forma parte de otros 114 mártires (95 sacerdotes y 20 seglares), entre ellos, José Álvarez-Benavides, que fuera deán de la catedral de Almería, por sufrir persecución religiosa durante la Guerra Civil española.
 
Emilia Fernández es la primera gitana mártir, pero no la primera persona de dicha etnia  beatificada. Le precede Ceferino Giménez Malla, ‘el Pelé’, que dio su vida en Barbastro (Huesca) el 8 de agosto de 1936 y fue beatificado por san Juan Pablo II el 4 de mayo de 1997. El beato Ceferino defendió a un sacerdote que iba a ser arrestado y por ello le llevaron a la cárcel, donde nunca abandonó la oración y fue fusilado mientras estrechaba el rosario en sus manos.

miércoles, 11 de enero de 2017

VENERABLE TRADICION

Una mujer vestida de sol...

     Año Jubilar. Para todo el Valle del Almanzora y la Comarca de los Vélez, en la provincia de Almería; para los pueblos limítrofes del lado oeste de la región murciana, y para los lindantes asentados al este de las tierras granadinas, en el recién estrenado 2017 tiene acomodo un Año Jubilar, un don de Dios por la gracia de la Sagrada Imagen de la Bienaventurada Virgen Maria en su advocación de Nuestra Señora de los Desamparados y del Buen Retiro del Saliente, en la conmemoración de su tricentenario. Un Año Jubilar, que empezó el 8 de septiembre de 2016, festividad de la Natividad de la Virgen, y concluirá el 8 de septiembre de 2017, fiesta de la Virgen del Saliente, del que quedan nueve meses para quienes entren por la Puerta Santa del Santuario puedan obtener las gracias del Jubileo. Es una prórroga de la intercesión y el auxilio de la Santísima Virgen María que servirá para retomar la renovación de la vida cristiana iniciada en el Año de la Misericordia.

La tradición. Según la tradición, esta visión del Apocalipsis, «Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida de sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; y está encinta […] Y apareció otro signo en el cielo: un gran dragón rojo […] Y el dragón se puso en pie ante la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo cuando lo diera a luz. Y dio a luz un hijo  varón, el que ha de pastorear a todas las naciones con vara de hierro, y fue arrebatado su hijo junto a Dios y junto a su trono» (Apocalipsis 12, 1-5), fue la que contempló el pastorcillo Lázaro de Martos en las postrimerías del siglo XVII en el paraje de los Dientes de la Vieja del monte Roel, y por la que de pastor de cabras se tornó en pastor de almas.

Decidido a honrar a la Madre de Dios en el lugar donde tuvo la visión, intentó por todas partes tener una imagen como la recordaba. De camino hacia Granada para buscarla pernoctó en una venta de Guadix y comunicó sus pesquisas a un misterioso clérigo. Este le hizo depositario de una reducida imagen semejante a la de su aparición, que la llevó al monte Roel y alzó una sencilla ermita. Era el año 1716.

Aquella imagen pronto despertó tan intenso fervor, que urgió dedicarle un templo digno de su grandeza. Los albojenses acudieron al Prelado don Claudio Sanz y Torres, quien afirmó haber recibido una fuerte suma de dinero de un marinero que había hecho un voto a la Virgen por librarlo de una gran tormenta. Con ese gran donativo se construyó el Santuario de Nuestra Señora de los Desamparados del Buen Retiro del Saliente.

Desde el principio, la protección de la Virgen del Saliente no fue solo privilegio de los albojenses pues se extendió más allá del valle del Almanzora por todas las comarcas y lugares donde sus fieles suplicaban ser mirados por sus ojos de misericordia.

Al cumplirse los trescientos años de aquella primitiva ermita, la Virgen del Apocalipsis nos  llama a peregrinar al Saliente para que el Jubileo nos conduzca a la civilización del amor.

Historia. En 1681 don Juan de Alcaina y de Martos, descendiente de los primeros repobladores llegados a Albox tras la Reconquista, fundó una capellanía en el Saliente. En 1712, el obispo fray Manuel de Santo Tomás autorizó la construcción de una ermita en ese paraje y será cuatro años después, en 1716, cuando se concluya.

Desde ese momento, la devoción a la Santísima Virgen del Saliente creció y rebasó los límites albojenses. Se quedó pequeña la primitiva ermita y se trató de alzar un santuario a la Madre de Dios. En ello se empeñaron los feligreses de Albox, Oria y Vélez Rubio, pero la pertinaz sequía hizo retirarse a las dos últimas poblaciones. Los albojenses con su cura, don Domingo Oller, solicitaron ayuda al obispo don Claudio Sanz y Torres, quien en marzo de 1762 envió el dinero para acometer la gran obra, como queda dicho.

Mucho después, el obispo don José María Orberá y Carrión convocó con Carta Pastoral la primera peregrinación al Santuario el 29 de septiembre de 1878. El Prelado invitaba a peregrinar a: «postrarnos para pedir a la Madre de los Desamparados, que ampare a la Iglesia, a todos vosotros y socorra vuestras necesidades espirituales y corporales»

Desde entonces los obispos almerienses han llevado a cabo mejoras en el Santuario, han  favorecido las peregrinaciones y la obtención de indulgencias. Los varios intentos para la coronación canónica de la Sagrada Imagen dieron su fruto siendo obispo de la Diocesis, don Manuel Casares Hervás, merced al impulso de los rectores don Antonio Rueda Moreno y don Pedro María Fernández Ortega tras una intensa restauración del Santuario, cuyo colofón fue la Coronación Pontificia concedida por san Juan Pablo II el 24 de noviembre de 1987. La solemne ceremonia se celebró en Albox el 7 de agosto de 1988, presidida por el nuncio papal don Mario Tagliaferri acompañado por los arzobispos de Granada y el titular de Emérita Augusta, así como los obispos de Almería y de Guadix. Fue el mayor día de júbilo público que recogen las crónicas albojenses.

Epílogo. De nuevo el Santuario del Saliente se convierte en «meta de tantos peregrinos que, con frecuencia en los lugares santos como este, son tocados en el corazón por la gracia para encontrar el camino de la conversión». A solicitud del Obispo de Almería don Adolfo González Montes, la Penitenciaría Apostólica concedió este Año Jubilar, que colma una aspiración por ser la sagrada imagen de la Virgen de los Desamparados del Saliente una advocación amadísima por los fieles, y su Santuario centro de peregrinación permanente a lo largo del año al que acuden quienes desean invocar y alabar a la Madre de Dios para suplicar la concesión de sus gracias.