lunes, 27 de abril de 2026

EMAÚS

        Emaús era una aldea situada a unos sesenta estadios (11 kilómetros) el noroeste de Jerusalén, a donde se dirigían dos discípulos de Jesús comentando lo sucedido en Jerusalén.

Era el primer día de la semana y los dos discípulos, impresionados, caminaban discutiendo por lo ocurrido con Jesús de Nazaret, a quien tenían por “un profeta poderoso”. Mientras discutían, se les unió otro caminante, que se interesó por lo que hablaban. Uno de ellos, llamado Cleofás, respondió: “Vienes de Jerusalén, ¿y no te has enterado de lo que ha ocurrido?”.

Pese a ser sus discípulos, prevalecía su idea de que Mesías era el salvador de Israel, no de toda la humanidad y por eso la muerte de Jesús les tenía decepcionados. Advirtiéndolo Jesús les explicó lo que estaba escrito en las Escrituras y añadió: “¿No era necesario que el Mesías padeciera para entrar en su gloria?”.

Declinaba el día, y reconfortados con la lección, le rogaron que se quedase en Emaús y compartiera la mesa. Lo reconocieron cuando bendijo el pan, lo partió y lo repartió entre ellos. Se le abrieron los ojos, anota san Lucas, y recordando lo que habían dicho las mujeres, creyeron que era Jesús Resucitado.

Si al principio, dice el evangelista, “sus ojos estaban cerrados”, la revelación de Jesús al partir el pan, símbolo de la Eucaristía, instituida como sacramento unas horas antes en la última cena, le hizo exclamar “¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?”.

El infortunio de los discípulos de Emaús es similar al de muchos cristianos de ahora. A algunos la fe les entra en crisis por no sentir la cercanía de Jesús. En este caso se puede dialogar con Él y se puede compartir el pan de la Eucaristía. En la Eucaristía se encuentra la fuerza para luchar contra las dificultades de la vida. “Me enseñarás el sendero de la vida, tu presencia me saciará de gozo”, dice el salmo. Jesús caminó con los dos de Emaús para enderezar su extravío.

                                                                                 Tertulia Nazoreo. Lucas 24,13-35

sábado, 11 de abril de 2026

GRACIAS ALBOX

 Cofradía de NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO, MARIA SANTÍSIMA DE LA REDENCIÓN Y SANTO SEPULCRO DEL SEÑOR DE ALBOX

CUANDO EL SILENCIO SE HACE ORACIÓN:

GRACIAS ALBOX 

Hermanos, devotos y vecinos de nuestra Villa de Albox:

Con los sentimientos aún a flor de piel y la gratitud desbordando nuestros corazones, la Junta de Gobierno de la Cofradía de "Los Moraos" se dirige a todos vosotros. Esta Semana Santa no ha sido una más; ha sido el testimonio de un amor inquebrantable entre un pueblo y sus Sagradas Imágenes.

El momento que marcara nuestra historia

Hay instantes que se graban en la memoria colectiva para siempre. El acto en el que nuestra Alcaldesa, Doña Maria del Mar Alfonso Pérez, hizo entrega de la Medalla de Oro de la Villa a Nuestro Padre Jesús Sagrado Protector la Villa de Albox.

 Gracias, Sra. Alcaldesa, y gracias a toda la Corporación Municipal por este reconocimiento que abraza siglos de fe.

 

El Estreno de una Nueva Era Musical

La música ha sido, este año una oración constante y renovada. Hemos tenido el honor de vivir de vivir momentos únicos con el estreno de dos marchas que ya forman parte de nuestra identidad:

   Por primera vez en la tarde del Viernes Santo, sonaron los compases de "Noche Nazarena", marcha dedicada a Nuestro Padre Jesús Nazareno por el compositor Alejandro Pérez Portí, envolviendo su caminar de una mística especial.

   Asimismo, vivimos el emocionante estreno a la salida del Santo Sepulcro de la marcha Al Señor del Sepulcro". del compositor Christian Artero Lledó melodía que supo interpretar el silencio y la majestad de Cristo Yacente.

Gracias por poner alma a nuestro caminar a la Agrupación Musical Virgen de las Mercedes de Oria, a la Banda de Música Virgen del Rio de Huercal Overa y a la Asociación Musical Virgen del Carmen de Purchena.

Acompañamiento Espiritual, Civil y Militar

Nuestro agradecimiento más profundo por la guía y el apoyo de nuestro Consiliario, el Rvdo. Sr. Don Antonio Jesús M. Saldaña Martínez, y del Vicario de Albox, el Rvdo. Sr. D. Jesús Manuel Rodes Cano.

Igualmente, agradecemos la presencia y el respeto de la alcaldesa de la Villa Doña Maria del Mar Alfonso Pérez, Concejales de la Corporación Municipal, Jueza de Paz, Doña María del Carmen Garcia Morales, y del Delegado Territorial, Sr. Don Antonio Mena Rubio.

Albox vibró con la gallardía de la Escuadra de Gastadores del Tercio Don Juan de Austria, de la Brigada "Rey Alfonso XIII" II de la Legión, cuyo paso firme es ya inseparable de nuestro Viernes Santo. Y, de manera entrañable, agradecemos a la Guardia Civil, representada en Diego y Cirilo, por su devota escolta y custodia al Santo Sepulcro del Señor

Gracias, Familia Morada

A los nazarenos que en el silencio de su antifaz custodiaron la fe; a las elegantes mantillas que arroparon el dolor de la Virgen de la Redención; a los monaguillos y a los anderos          que hicieron de esfuerza una ofrenda. Gracias a nuestros pequeños, que desde el Sábado de Pasión con la procesión infantil han compartido la Semana Santa con la familia morada.

A los trabajadores municipales, que, de forma incansable, se han desvivido para eliminar obstáculos, levantar cables, retirar contenedores, entre otras labores, para que las calles estén preparadas para el paso de nuestras procesiones.

A los comercios y empresas de Albox que han aportado su granito de arena, para ayudar a que nuestras tradiciones no se pierdan.

Y a ti, Albox, por ser el mejor refugio para nuestra fe. Por el respeto del Martes Santo ante el Lavatorio de los pies a los discípulos y por la devoción mostrada ante vuestro Sagrado Protector, Maria Santísima de la Redención y el Santo Sepulcro del Señor en la tarde del Viernes Santo.

Que el Nazareno os bendiga, la Virgen de la Redención os ampare y el Señor del Sepulcro os conceda la paz. Fraternalmente,

La Junta de Gobierno

Albox, 5 de abril de 2026, Domingo de Resurrección

 

lunes, 6 de abril de 2026

LECTORES EN LA MISA

                                           ¿Es necesaria la formación de los lectores de la Santa Misa?

Las lecturas de la Santa Misa son un servicio más de la celebración. Proclaman la Palabra de Dios y sus lectores deben concienciarse para que los fieles le presten atención y aprendan su significado.

Es frecuente que quienes acuden a la Santa Misa no capten las lecturas de la liturgia del día en su conjunto, bien por defectos de la megafonía, porque el lector lee o muy deprisa o muy despacio, por no hacer pausas en los puntos y las comas, por no dar la entonación adecuada a cada frase, por leer en voz baja, o por inseguridad en la vocalización, como ocurre en ocasiones.

Al ser cada lectura una enseñanza bíblica, es preciso que el lector la proclame con conocimiento de lo que lee. Hacer un repaso previo para estudiar las silabas y las pausas, es un paso eficaz de ayuda. En el Antiguo Testamento hay algunos textos difíciles de leer. Para que el buen lector los proclame con sencillez, es muy útil leerlos varias veces antes, para estar preparados.

Leer en la Santa Misa es una buena práctica para transmitir la Palabra de Dios y reflexionar sobre su mensaje. Es importante que se haga con buena pronunciación, claridad y respeto para que el mensaje sea efectivo. Además de cumplir el precepto dominical hay que pensar que los feligreses, cuando termine la Santa Misa y abandonen el templo, salgan empapados y con conocimiento de la Palabra de Dios.

La Iglesia, consciente de que es importante la formación de los lectores, en muchas parroquias se esfuerzan en la captación de buenos lectores. Hay casos que obligan a los más pequeños a las lecturas, permitiendo con ello su participación. En este caso las lecturas deben ser sencillas y fáciles de comprender

Durante la lectura hacer contacto visual con los presentes al inicio y al final, es una forma de integrarlos en el texto. 

José Giménez Soria