lunes, 6 de abril de 2026

LECTORES EN LA MISA

                                           ¿Es necesaria la formación de los lectores de la Santa Misa?

Las lecturas de la Santa Misa son un servicio más de la celebración. Proclaman la Palabra de Dios y sus lectores deben concienciarse para que los fieles le presten atención y aprendan su significado.

Es frecuente que quienes acuden a la Santa Misa no capten las lecturas de la liturgia del día en su conjunto, bien por defectos de la megafonía, porque el lector lee o muy deprisa o muy despacio, por no hacer pausas en los puntos y las comas, por no dar la entonación adecuada a cada frase, por leer en voz baja, o por inseguridad en la vocalización, como ocurre en ocasiones.

Al ser cada lectura una enseñanza bíblica, es preciso que el lector la proclame con conocimiento de lo que lee. Hacer un repaso previo para estudiar las silabas y las pausas, es un paso eficaz de ayuda. En el Antiguo Testamento hay algunos textos difíciles de leer. Para que el buen lector los proclame con sencillez, es muy útil leerlos varias veces antes, para estar preparados.

Leer en la Santa Misa es una buena práctica para transmitir la Palabra de Dios y reflexionar sobre su mensaje. Es importante que se haga con buena pronunciación, claridad y respeto para que el mensaje sea efectivo. Además de cumplir el precepto dominical hay que pensar que los feligreses, cuando termine la Santa Misa y abandonen el templo, salgan empapados y con conocimiento de la Palabra de Dios.

La Iglesia, consciente de que es importante la formación de los lectores, en muchas parroquias se esfuerzan en la captación de buenos lectores. Hay casos que obligan a los más pequeños a las lecturas, permitiendo con ello su participación. En este caso las lecturas deben ser sencillas y fáciles de comprender

Durante la lectura hacer contacto visual con los presentes al inicio y al final, es una forma de integrarlos en el texto. 

José Giménez Soria

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